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Eso que muere cada día en tu memoria

martes, 18 de enero de 2011

Breves historias...


Atracción
de Rodrigo E. Torres

Los hermanos Imán sentían entre sí una atracción inconfesable, tan inconfesable que antes de función ni siquiera ellos lo sabían.
El presentador había dado tercera y Polo no aparecía. Fueron a preguntarle a Imanta, que entre llantos y cortos circuitos se negaba a salir del camerino, por tener el mundo de cabeza.
La niña antorcha era el último acto antes de los Imán y los rostros del público seguían igual de colgantes e inexpresivos que en su deambular cotidiano, así que Pulgar (el hombre más gordo del mundo) tiró la puerta. Iba sacar a chica Imán de una vez por todas...
 No se atrevió. Del otro lado Imanta y Polo desnudos, pegados de boca y sexo hacían un eterno 69.

A partir de ese día las pancartas anunciaron “¡Pasen y vean a Polo e Imanta, los siameses sexuales!”. Fue todo un éxito. Al menos hasta aquella noche, en que un sueño erótico de Polo terminó por asfixiar a Imanta.

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