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Eso que muere cada día en tu memoria

lunes, 25 de abril de 2011

Vuelve...

Frió de calles negras y vacías que con superficial hostilidad cobija todo miedo y paranoico recuerdo de difusos rostros imaginarios, solo la sobriedad e inmensidad de la cálida noche roja, sabrá como acoger el alma de la inalterable y perpetúa oscuridad.
Con lento caminar se ve como presencias obtusas y espectrales se alejan llevando consigo la agonía del día que se fue; Irreales, como aquellos sueños que con dificultad se recuerdan, se escuchan ruidos oxidados acompañados con el silbido de un inquietante viento que intenta limpiar aquel aire viciado, que inevitablemente deja el afán del tiempo.
Soledad en espacios colmados por fantasmales presencias de no-seres, rincones que prometen guardar secretos de excesos y placeres que serían rechazados por la mirada inmaculada del día, sombras que dicen "no mires demasiado, no camines tan despacio", voces carentes de calor solicitan con vehemencia "A casa vuelve pronto, esa tenue luz que se va, contigo aún no se debe marchar"...

Jennifer Vélez D.

martes, 5 de abril de 2011

¡Márchate!

Lagunas mentales, lagunas de alcohol, charcos de sangre de almas ajenas  que regalo sin reparo al mismísimo Belcebú; Qué más da? Por esto vivo… o dicho de una mejor manera, por esto podría morir, tal vez las dos apliquen bien “Se vive por una causa y se muere por esta misma”, que diferencia hay…
Te diré que solo espero a que el día se desvanezca en las agonizantes luces naranja, que atraviesan detestablemente las ventanas de mi menguante habitación; hasta que por fin otra noche, otra que pasará rápidamente, llevándose consigo el alma frágil de un desprevenido y desafortunado transeúnte, “Esto se lo ha ganado por ser un maldito  humano”, Repito incesantemente esto en mi cabeza mientras que sus ojos se van apagando en la longevidad de ese instante de desenfreno y su tenue calor se va desapareciendo entre mis furtivas manos. Nunca preguntes por qué lo hago, si me atreviera a contestar a aquella inquietud, motivos te sobrarían para que jalaras del gatillo mientras observas en un triste espejo como apuntas directo a tu garganta. Confórmate con saber que detesto a todos los tuyos por querer se un todo en medio de la nada que se esfuerzan por construir.

Jennifer Vélez D.

lunes, 4 de abril de 2011

Plasticomorfía:

Las líneas de su sombra, tan frías, tan distantes…
Que placer tan absoluto produce en mi, ver en su fija y muerta mirada la dulzura y picardía de un tiempo que nunca fue; siempre lleno mi cabeza con imágenes infinitamente gratificantes de lo que sería tener sobre mí, esa frívola e inerte mirada, mientras que con desgarradores y osados besos visto sin límites su inalterable y rígido cuerpo; A que delirantes sensaciones me estaría sometiendo mientras que con mis atrevidos dedos decodifico cada centímetro de su perfecto y perpetuo semblante , buscando con mis brazos dar calor a lo que nunca por si mismo llegaría a producir, dando amor a lo  que jamás una correspondencia me daría; pero es eso, precisamente eso, lo que hace que mi imaginación pervierta cada imagen que captura de ti, es precisamente tu inevitable indiferencia la que hace que la sangre que me calcina piense por mi, haciéndome actuar a través de atrevidos impulsos hacia ti. 
Mi pálida muñeca con alma de yeso, solo en tus falsos labios quisiera encontrar  un efímero letargo y perderme en la inmensidad de la superficialidad.

Jennifer Vélez D.