.

.
Eso que muere cada día en tu memoria

sábado, 14 de abril de 2012

Incidencias. Parte I

Impasible en su demencia hecha de colores y alucinaciones inducidas por un pasado  del que prefiere solo extraer lo aprendido,  lo que en estados de lucidez psicotrópica logro ver de un mundo que no le fue suficiente para su cordura.

En ocasiones caigo en pensamientos desesperados y tiendo a creer que esa bondad desbordante que me ofrece no me la he ganado con justos meritos, que debo retribuir el mar de canciones, colores y palabras que con la mas honesta y bella locura vierte en mi cabeza, en mi piel, en mis más sagrados recuerdos, pero que mas puedo hacer, solo recostarme en su dulce melancolía y escuchar en silencio  su música que habla de lluvia que huele a calles a la madrugada, sus discursos de niño que se pregunta en donde están sus juegos y que reconstruye sus mas comunes acciones con fatalidad y encanto.
No me pidas más que contarte cuentos un poco tontos, un tanto sin alcance, Solo a ti te los puedo contar sin parecer extravagante, solo a ti te confió mi memoria, mis conflictos con los días, mis deseos mas lascivos, mis angustias por no creer…

Mi cómplice que me encierra en universos distantes que se extinguen y renacen con cada momento de delirio y jugueteos atrevidos e irresponsables, siempre insistiré en disculparme de mis variadas formas de asumir cada mañana, algunos días no se lo que hare para no dejarme caer, y no quisiera que ello te afectara, si eso ocurriera ¿Quien nos levantaría a los dos?  Solo sígueme narrando más historias de desafortunados y asesinos del destino, continua explicándome la crueldad de este mundo que deje atrás y sígueme llevando en esa bruma azul de tus sueños que son ahora los míos, Sueños que ahora son solo uno… 

Para Sebastian B. (Opiotomatozo)

Jennifer Vélez D.

No hay comentarios:

Publicar un comentario