Ignora las heridas y la sangre mal gastada; la memoria a largo plazo no es virtud ni naturaleza, no se nace con ella y tampoco se aprende a utilizar.
Se un ser del instante, toma el presente y suprímelo en las noches, lo que ha de aprenderse se aprenderá verdaderamente cuando se use.
Deja tu infancia, ese borroso paso del tiempo que suele recordarse añadiendo más encanto del que realmente tuvo. El tiempo no es lineal, nada queda atrás, solo es una bala sin destino.
Déjame, que yo me extingo en tu memoria y lo vivido solo fue un instante que moría con cada segundo que pasaba. Que no te traicionen los recuerdos, son como cuchillas relucientes que reflejan el pasado muerto mientras desgarran el presente que parece más hostil. Déjame aquí.
Jennifer Vélez D.
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