.

.
Eso que muere cada día en tu memoria

viernes, 11 de marzo de 2011

Ahora se dificulta.

Y con la lluvia que fue tan nuestra se va borrando su sonrisa, su mirada y su encantadora melancolía, no pude hacer más por conservar lo que tan sabiamente y desde un principio el mundo me quiso arrebatar, que torpe y terca entonces era, mancillando mi alma contra  alfileres de penas que solo yo desee forjar,  la dificultad con la  que no quise  aceptar la verdadera consecuencia de mis acciones me impidió en tantos inútiles episodios detener las lágrimas que tan grises tornaron mis días. Ha llegado el momento en el que  la distancia debe ser reconocida, siempre estuvo ahí, no la quise ver…
Será como si aquellas canciones nunca hubiesen sonado, como si nuestros pasos jamás hubiesen coincidido, como si nunca el mismo aire hubiésemos respirado;  que  nunca te has puesto a pensarlo, nuestras vidas no serían muy  diferentes  a lo que son ahora si nunca se te hubiera ocurrido creer que en mí encontrarías esa tan infamemente deseada  felicidad , me es tan lamentable reconocer que nunca pude hacer algo por ti, no aporte más que desconsuelos a una vida llena de ellos, pero que más podía esperar, nunca fue debido lo que en complicidad hicimos y sentimos, aunque a decir verdad en ocasiones creo que soy la única ingenua que lo sigue sintiendo, no te culpo  y mucho menos a mí, culpable,  sería tonto e innecesario buscarlo aunque a veces  te encargabas de verme así, pero bueno eso ahora no importa…                                             
Esto es personal, solo importo yo ahora…
Inquietudes, siempre he tenido muchas, pero todas ellas inútiles, para que exponerlas aquí si llegaríamos inevitablemente a lo mismo, sé que sabes que parte de mi vida te la llevas, te la di voluntariamente, sin siquiera percatarme de  que en tus manos ya te ocupabas de otras, lo hice, no lo lamento, eso conservaras de mí, así como yo me quedare con la enorme satisfacción de haberme topado con la nobleza y calor de tu existencia  con la dulzura y eterna tristeza de tu mirada, con el recuerdo de todas aquellas tardes que parecían pocas, del sabor a licor que saboreaba en tus labios y de las luces amarillas que acompañan mis recuerdos de ti…
Pero que difícil se torna el volverme encontrar con las miles de cosas que me hablan de ti… pero más difícil se torna escribirlo… dejemos así por ahora.
Lo único que espero  es no hallarme en un desafortunado y desatinado pronto encuentro, que aunque lo deseo, no quiero que suceda, no ahora…
Quiero verte  feliz, sintiéndote ajeno a lo que suceda conmigo, te quiero reencontrar de modo tal que pueda mirarte a los ojos y  decirte con firmeza “Yo también soy feliz”
Pero eso tomara tiempo…

Jennifer Vélez D.

No hay comentarios:

Publicar un comentario