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Eso que muere cada día en tu memoria

sábado, 14 de abril de 2012

Incidencias. Parte I

Impasible en su demencia hecha de colores y alucinaciones inducidas por un pasado  del que prefiere solo extraer lo aprendido,  lo que en estados de lucidez psicotrópica logro ver de un mundo que no le fue suficiente para su cordura.

En ocasiones caigo en pensamientos desesperados y tiendo a creer que esa bondad desbordante que me ofrece no me la he ganado con justos meritos, que debo retribuir el mar de canciones, colores y palabras que con la mas honesta y bella locura vierte en mi cabeza, en mi piel, en mis más sagrados recuerdos, pero que mas puedo hacer, solo recostarme en su dulce melancolía y escuchar en silencio  su música que habla de lluvia que huele a calles a la madrugada, sus discursos de niño que se pregunta en donde están sus juegos y que reconstruye sus mas comunes acciones con fatalidad y encanto.
No me pidas más que contarte cuentos un poco tontos, un tanto sin alcance, Solo a ti te los puedo contar sin parecer extravagante, solo a ti te confió mi memoria, mis conflictos con los días, mis deseos mas lascivos, mis angustias por no creer…

Mi cómplice que me encierra en universos distantes que se extinguen y renacen con cada momento de delirio y jugueteos atrevidos e irresponsables, siempre insistiré en disculparme de mis variadas formas de asumir cada mañana, algunos días no se lo que hare para no dejarme caer, y no quisiera que ello te afectara, si eso ocurriera ¿Quien nos levantaría a los dos?  Solo sígueme narrando más historias de desafortunados y asesinos del destino, continua explicándome la crueldad de este mundo que deje atrás y sígueme llevando en esa bruma azul de tus sueños que son ahora los míos, Sueños que ahora son solo uno… 

Para Sebastian B. (Opiotomatozo)

Jennifer Vélez D.

lunes, 24 de octubre de 2011

Dentro de mi.

En sus pasos se sentía la alarma de la desgracia, se advertía el paso fatídico del destino tomado por las curtidas manos de la insensatez y  aquellas luces que  acompañaban sus pasos por el estrecho pasillo, luces que vibraban con enfermizo des-compás, eran  el telón que como preludio se abrían para dar inicio al espectáculo de la muerte  ante sus ojos de cándido infante, esos ojos que ignoraban las huellas del odio que se dispersa por la sangre cuando la razón pierde su rumbo...

la desgracia del silencio  y la ira consumada en la soledad, preludio de un desastre.

Jennifer Vélez D.

martes, 31 de mayo de 2011

Silvia

Aquí, quedarme solo aquí,  con esa tonta sonrisa en el rostro, no querer más, solo dejar que  la mirada siga buscando de que forma me veo mejor frente a este obtuso espejo,  solo aquí, en este, mi lugar, no preocuparme por como debo dirigirme cuando te vea, la noche lo resolverá con gracia y elegancia, cosas de las que en ocasiones carezco, pero tu mirada enceguecida por el brillo de mis labios y mis carcajadas, no lo detectaran jamás, en eso confió.

Que la música continúe! que ese oxidado tango  no se detenga, si alguna vez deja de hacerlo, que mi corazón también lo haga, no soportaría escuchar  una vez más lo poco que tienes que decir, solo quiero eso,  escuchar esa música que me roba todas las sonrisas que crees tuyas, solo eso,  dejar que esta noche se vaya, y solo deje sus olores, esa inquietante soledad, sus sabores  ácidos  y  su eterno “nunca volveré”.  

Y rogar que el día se agote con prisa para volver a encontrarme  frente a aquel obtuso espejo y que aquel tango siga diciendo lo que tú nunca podrás...

Jennifer Vélez D.

lunes, 25 de abril de 2011

Vuelve...

Frió de calles negras y vacías que con superficial hostilidad cobija todo miedo y paranoico recuerdo de difusos rostros imaginarios, solo la sobriedad e inmensidad de la cálida noche roja, sabrá como acoger el alma de la inalterable y perpetúa oscuridad.
Con lento caminar se ve como presencias obtusas y espectrales se alejan llevando consigo la agonía del día que se fue; Irreales, como aquellos sueños que con dificultad se recuerdan, se escuchan ruidos oxidados acompañados con el silbido de un inquietante viento que intenta limpiar aquel aire viciado, que inevitablemente deja el afán del tiempo.
Soledad en espacios colmados por fantasmales presencias de no-seres, rincones que prometen guardar secretos de excesos y placeres que serían rechazados por la mirada inmaculada del día, sombras que dicen "no mires demasiado, no camines tan despacio", voces carentes de calor solicitan con vehemencia "A casa vuelve pronto, esa tenue luz que se va, contigo aún no se debe marchar"...

Jennifer Vélez D.

martes, 5 de abril de 2011

¡Márchate!

Lagunas mentales, lagunas de alcohol, charcos de sangre de almas ajenas  que regalo sin reparo al mismísimo Belcebú; Qué más da? Por esto vivo… o dicho de una mejor manera, por esto podría morir, tal vez las dos apliquen bien “Se vive por una causa y se muere por esta misma”, que diferencia hay…
Te diré que solo espero a que el día se desvanezca en las agonizantes luces naranja, que atraviesan detestablemente las ventanas de mi menguante habitación; hasta que por fin otra noche, otra que pasará rápidamente, llevándose consigo el alma frágil de un desprevenido y desafortunado transeúnte, “Esto se lo ha ganado por ser un maldito  humano”, Repito incesantemente esto en mi cabeza mientras que sus ojos se van apagando en la longevidad de ese instante de desenfreno y su tenue calor se va desapareciendo entre mis furtivas manos. Nunca preguntes por qué lo hago, si me atreviera a contestar a aquella inquietud, motivos te sobrarían para que jalaras del gatillo mientras observas en un triste espejo como apuntas directo a tu garganta. Confórmate con saber que detesto a todos los tuyos por querer se un todo en medio de la nada que se esfuerzan por construir.

Jennifer Vélez D.

lunes, 4 de abril de 2011

Plasticomorfía:

Las líneas de su sombra, tan frías, tan distantes…
Que placer tan absoluto produce en mi, ver en su fija y muerta mirada la dulzura y picardía de un tiempo que nunca fue; siempre lleno mi cabeza con imágenes infinitamente gratificantes de lo que sería tener sobre mí, esa frívola e inerte mirada, mientras que con desgarradores y osados besos visto sin límites su inalterable y rígido cuerpo; A que delirantes sensaciones me estaría sometiendo mientras que con mis atrevidos dedos decodifico cada centímetro de su perfecto y perpetuo semblante , buscando con mis brazos dar calor a lo que nunca por si mismo llegaría a producir, dando amor a lo  que jamás una correspondencia me daría; pero es eso, precisamente eso, lo que hace que mi imaginación pervierta cada imagen que captura de ti, es precisamente tu inevitable indiferencia la que hace que la sangre que me calcina piense por mi, haciéndome actuar a través de atrevidos impulsos hacia ti. 
Mi pálida muñeca con alma de yeso, solo en tus falsos labios quisiera encontrar  un efímero letargo y perderme en la inmensidad de la superficialidad.

Jennifer Vélez D.

viernes, 11 de marzo de 2011

Ahora se dificulta.

Y con la lluvia que fue tan nuestra se va borrando su sonrisa, su mirada y su encantadora melancolía, no pude hacer más por conservar lo que tan sabiamente y desde un principio el mundo me quiso arrebatar, que torpe y terca entonces era, mancillando mi alma contra  alfileres de penas que solo yo desee forjar,  la dificultad con la  que no quise  aceptar la verdadera consecuencia de mis acciones me impidió en tantos inútiles episodios detener las lágrimas que tan grises tornaron mis días. Ha llegado el momento en el que  la distancia debe ser reconocida, siempre estuvo ahí, no la quise ver…
Será como si aquellas canciones nunca hubiesen sonado, como si nuestros pasos jamás hubiesen coincidido, como si nunca el mismo aire hubiésemos respirado;  que  nunca te has puesto a pensarlo, nuestras vidas no serían muy  diferentes  a lo que son ahora si nunca se te hubiera ocurrido creer que en mí encontrarías esa tan infamemente deseada  felicidad , me es tan lamentable reconocer que nunca pude hacer algo por ti, no aporte más que desconsuelos a una vida llena de ellos, pero que más podía esperar, nunca fue debido lo que en complicidad hicimos y sentimos, aunque a decir verdad en ocasiones creo que soy la única ingenua que lo sigue sintiendo, no te culpo  y mucho menos a mí, culpable,  sería tonto e innecesario buscarlo aunque a veces  te encargabas de verme así, pero bueno eso ahora no importa…                                             
Esto es personal, solo importo yo ahora…
Inquietudes, siempre he tenido muchas, pero todas ellas inútiles, para que exponerlas aquí si llegaríamos inevitablemente a lo mismo, sé que sabes que parte de mi vida te la llevas, te la di voluntariamente, sin siquiera percatarme de  que en tus manos ya te ocupabas de otras, lo hice, no lo lamento, eso conservaras de mí, así como yo me quedare con la enorme satisfacción de haberme topado con la nobleza y calor de tu existencia  con la dulzura y eterna tristeza de tu mirada, con el recuerdo de todas aquellas tardes que parecían pocas, del sabor a licor que saboreaba en tus labios y de las luces amarillas que acompañan mis recuerdos de ti…
Pero que difícil se torna el volverme encontrar con las miles de cosas que me hablan de ti… pero más difícil se torna escribirlo… dejemos así por ahora.
Lo único que espero  es no hallarme en un desafortunado y desatinado pronto encuentro, que aunque lo deseo, no quiero que suceda, no ahora…
Quiero verte  feliz, sintiéndote ajeno a lo que suceda conmigo, te quiero reencontrar de modo tal que pueda mirarte a los ojos y  decirte con firmeza “Yo también soy feliz”
Pero eso tomara tiempo…

Jennifer Vélez D.